“Cuando los países se endeudan, la población no se da cuenta”

El economista Ricardo Aronskind pasó por el Centro Jauretche y denunció al macrismo como una economía de endeudamiento, en el marco de su exposición sobre el fenómeno de la restricción externa en la economía nacional: “Para la oligarquía argentina el drama se llama 1929”.

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“La restricción externa tiene que ver con el cortocircuito que tienen muchas economías periféricas en su relación con el resto del mundo, que cada tanto las hace entrar en una crisis económica severa. Hay ciertos síntomas: se agotan las reservas, se producen devaluaciones gigantes, colapsa la economía. En nuestra historia económica eso es un episodio reiterado a lo largo del tiempo. Sobre todo desde que comenzó la industrialización y desde que llegó el peronismo e hizo políticas redistributivas”, comenzó Ricardo Aronskind. En un recorrido por la historia argentina, analizó el fenómeno económico en distintos períodos: “en la Argentina agroexportadora, el país exportaba muchísimo, importaba casi todos los productos industriales, le daban crédito infinito, porque ese crédito se lo otorgaban contra futuras cosechas y futuros granos que iba a exportar, y funcionaba sin demasiados problemas. Para la oligarquía argentina el drama se llama 1929: a la Argentina oligárquica, en el 29′ le llega el telegrama de despido del mercado mundial. Y empieza un proceso de industrialización muy espontáneo, bajo la barba del régimen oligárquico, que es el origen del peronismo. En esos quince años, del 29′ hasta el 45′, hay un proceso de industrialización espontáneo. En 1945 va a ser la primera vez que el producto bruto industrial equipara al producto bruto agropecuario. De casualidad, no hay mecanicismos en la historia, pero que demuestra el vigor del proceso de industrialización previo al peronismo. Lo que el peronismo incorpora como novedad absoluta es que esa industrialización es buena. El valor que no tenían los regímenes políticos anteriores”.

Aronskind explicó que el peronismo promovió una industrialización volcada al mercado interno: “Para exportar está el agro, que también es un problema. Exporta el agro, la industria crece y empiezan los cortocircuitos. Aparece el problema de que la industria crece tanto, trae maquinaria de afuera, repuestos de afuera, compra petróleo afuera, cuanto mas crece la industria, mas divisas se van del país, mientras la actividad agropecuaria venía estancada desde antes del peronismo. Nadie crea que se estanca el agro argentino por el peronismo. En el 39′ empieza el estancamiento agropecuario, que continua mucho después del peronismo, hasta mediados de los años 60′. Casi cumplen un cuarto de siglo de estancamiento agropecuario, combinado con una industria vigorosa, que vino de antes del peronismo, que el peronismo promovió y que siguió después del peronismo, crea una combinación complicada. Es decir, el sector dinámico de la economía importa y por lo tanto gasta dólares y el agro, que es el que trae los dólares a la Argentina -y el peronismo eso mucho no lo cuestionó- estaba estancado. Con lo cual, empiezan a pasar cada dos por tres estas situaciones que se agotan las reservas del Banco Central y hace una devaluación. La que hizo Pinedo a la caída de Frondizi, la que hizo Frondizi cuando llegó, y así, cada tanto, una devaluación. La economía arranca, crece un poco y devuelta caen las reservas, eso se llama restricción externa. El campo, como siempre, pedía quitarles el impuesto, lo que significaba destruir el proceso industrial y ningún gobierno se prendió en el programa agrario, pero tampoco en un programa opuesto, que era hacer la reforma agraria, arrebatarles la pampa húmeda, dividirla y generar una transformación agropecuaria. Eso tampoco pasó en la Argentina. Lo que sí pasó es que fueron madurando ciertas políticas tecnológicas útiles con el peronismo y que siguieron después del peronismo: el INTI, el INTA, la Comisión Nacional de Energía Atómica, que tuvieron una función dinamizadora. Y a mediados de los años 60´ en adelante, empieza a crecer el agro argentino. Habían pasado cosas, entraron tractores, maquinaria agríocola, fertilizantes, lo que los canadienses o norteamericanos habían hecho 50 años atrás, éstos empezaron a despertarse y se empezó a notar el despegue del agro argentino. Y también empiezan a aparecer gobiernos que piensan que algo hay que exportar, la industria no tiene que ser solamente mercadointernista, tiene que tener cierta capacidad de generar dólares. Eso atraviesa a varios gobiernos, a los radicales, al gobierno de la Revolución Argentina y al último gobierno peronista. Ahí estaba la idea de que había que hacer exportaciones industriales. Entre 1965 y 1975 no se presenta la famosa restricción externa, donde no se da ninguna crisis cambiaria, no se estrangula la economía, donde la Argentina no se queda sin reservas, porque empezó a funcionar el agro y empezó a funcionar una industria, que no solamente producía para el mercado interno. Y ahí viene Martínez de Hoz”.

El gobierno del proceso de reorganización nacional endeuda severamente a la Argentina en una magnitud absolutamente abrumadora

Aronskind apuntó a la deuda contraída por la dictadura cívico-militar como un daño irreparable sobre la estructura productiva de nuestro país: “a partir del 82′ entramos en una historia nefasta de pagar intereses de una manera descomunal. La Argentina necesitaba mucho mas dólares que antes, se había agudizado la restricción externa. Si antes no nos alcanzaba pero porque crecíamos, ahora no nos alcanzaba aunque nos estancáramos”. Aronskind planteó que “eso se tenía que haber caracterizado como una situación de insolvencia y haber declarado en default. No se hizo, y se restó el problema suponiendo que era meramente de liquidez, que transitoriamente estábamos sin dólares, pero que ya los íbamos a conseguir. Nunca los conseguíamos porque toda la presión del sistema financiero internacional era para que la Argentina contrajera la economía y consiguiera dólares en un contexto donde los precios internacionales de los productos agropecuarios se hunden, con lo cual, la situación era dramática. Por un lado, tenías a los bancos reclamando dinero y por el otro lado las exportaciones que hacíamos no valían nada. Esa combinación fue catastrófica y así terminó el gobierno de Alfonsín”. Recordó que “el gobierno de Alfonsín cae producto de un golpe de mercado, que queda impune. Lo que nos prestaban en ese momento era para pagarle a los bancos, con lo cual no nos servían de nada los préstamos internacionales. Lo que exportábamos tampoco valía nada, debido a la situación del mercado internacional. Entonces, eso se expresa en que el gobierno de Alfonsín llega a 1989 con reservas ínfimas. Eso lo percibe el sector agroexportador y entonces hicieron un negocio bárbaro con los bancos. Hacen una corrida cambiaria, vía los medios de comunicación, movilizan a toda la sociedad a comprar dólares. Hasta el último jubilado comprando dólares y eso genera una demanda gigantezca contra un gobierno que tenía dos mangos con cincuenta en el Banco Central. Producen un salto cambiaro descomunal, detrás del salto cambiario se disparan los precios y ahí tenemos la hiperinflación, el caos social y la caída de Alfonsín. Esto hay que entenderlo para saber cómo juegan los sectores dominantes con el tema de la restricción externa. Les importa un bledo, pero puede ser un negocio, para tirar a un gobierno débil que tuvo alguna intención reformista y por supuesto disciplinar y mandar un mensaje al nuevo gobierno que va a asumir, que no tiene programa; Menem era eso, un tipo medio vacío y que rápidamente adopta el programa neoliberal, que se le impone”.

El menemismo nos lega ya no solamente una deuda externa, sino una extranjerización estructural de la economía

“Gracias a la gesta privatizadora y extranjerizante, los mercados financieros se le abren nuevamente a la Argentina y entran los dólares masivamente. Parece que el problema de la restricción externa desapareció porque el crédito internacional era infinito”, recordó Aronskind: “En los noventa, el ingreso de dólares financieros en la Argentina no era porque estábamos exportando, entran porque nos prestan para que nosotros le compremos productos importados. Crece mas la deuda privada que la deuda pública, la de los bancos y las privatizadas. La entrada masiva de dólares genera atraso cambiario. El peso se fortalece en relación al dólar, ficticiamente, no producto de que estamos exportando al mundo, sino que nos están prestando dólares que van a la reservas del Banco Central, que se lo vende barato a la población, lo que genera un salto de productos importados, de turismo en el exterior, un regocijo consumista de las clases medias argentinas que apoyan al menemismo y lo votan unos años después. Y la población chocha comprando, diciendo qué barato que están los precios en comparación con el resto del mundo, qué milagro económico, esto en un mar despolitización. No es tres o cuatro neoliberales confundidos. Es sobre las masas, que perciben esto como que se acabó la inflación de la época de Alfonsín, se acabó el estancamiento y ahora hay consumo, hay crédito, me puedo comprar la licuadora en cuotas, aunque eso implicara pagar el 40% anual en dólares. Entonces, parece que se acabó el problema de la restricción externa. Era una bomba de tiempo impresionante de préstamos gigantezcos que recibía la Argentina. Se estaba endeudando, le había bajado un poco la deuda con las privatizaciones y se vuelve a endeudar en forma gigantezca. La mayor parte de la población acompañó. Tres meses antes de la caída de la convertibilidad, las encuestas decían que mas del 50% de la población seguía acompañando la convertibilidad”. Denunció que “cuando los países se endeudan, la población no se da cuenta. Esto es lo que probablemente pase ahora con Macri. Se va a poner a endeudar graciosamente al país. No se nota que te estás endeudando hasta que te pasan la factura”.

Advirtió que “ese sistema estaba destinado a explotar, era una locura y explotó. Y que te aparece ahí: La mega-restricción externa. No teníamos para importar nada, los intereses se llevaban todo, eso es el megacanje, todas las piruetas que hacen los neoliberales a último momento como para ver si zafan, se va todo al demonio. La verdad que se va todo al demonio, porque nos cortan el crédito internacional a mitad del 2001. A partir de ese momento la contracción económica es dramática y eso finalmente a la gente la pone absolutamente loca sin entender bien por qué. Piquete y cacerola la lucha es una sola dura cuatro días, hasta que les hagan devolver la plata de los bancos y se acabó. No existió tal cosa, como no existió el que se vayan todos, en el sentido de qué todos se tenían que ir. Se tenía que ir el régimen oligárquico y eso quedó. Después de lo que hicieron los bancos, no fuimos capaces de expropiarlos. Con toda la población diciendo que son unos ladrones, el régimen político no los expropió. La Argentina se había endeudado pero no había generado capacidad de repago de la deuda, no había generado su propio desarrollo productivo tecnológico que le permitiera salir a vender cosas al mundo o reemplazar cosas importadas por producción local, de forma tal que eso se resolviera. Nuestro tejido industrial fue perdiendo eslabones productivos a lo largo de todo ese tramo neoliberal, lo que significó que muchas partes, repuestos, piezas, pedazos de productos sean importados. La parte nacional se achicó con el neoliberalismo y aumentó la dependencia de la Argentina en relación a importaciones que venían de afuera”.

Aronskind reconoció que el legado de la dictadura es la deuda externa: “la economía argentina todavía no se había extranjerizado. No llegaron, se cayeron antes, hicieron lo de Malvinas, les salió mal, se tuvieron que ir y no llegaron al proceso de extranjerización. Pero he aquí que de la mano de un caudillo riojano encuentran la forma devuelta de manejar la economía argentina y ahí si producen un proceso de extranjerización muy importante. Cuando se va Alfonsín, de las 500 empresas grandes argentinas el 60% eran nacional y el 40% eran extranjeras. Cuando se va Menem, el 70% de las 500 grandes empresas son extranjeras. El otro dato socioeconómico fundamental es que el propio gran empresariado nacional vende sus empresas, mientras dice por fín llegó el modelo económico deseado, que nos moderniza y nos coloca en el mundo. Pierden ahí a presentarse ante la sociedad como representantes de algo. Son los generales vencidos de un ejército capitalista que perdió. Les ofrecieron las empresas públicas y no las quisieron agarrar. Se asociaban como socios menores de las empresas públicas para vender las acciones a un precio mas alto. Esos tipos sacaron la plata de la Argentina y esa plata nunca mas volvió. Lo que queda después del menemismo es una Argentina con una presencia fundamental extranjera en las 500 grandes empresas. Ahora, cualquier gobierno argentino tiene que tratar con gerentes de las multinacionales. Lo mismo se hizo con el sistema bancario. El menemismo nos lega ya no solamente una deuda externa, que le debe el Estado Nacional a los bancos o al FMI, sino una extranjerización estructural de la economía. Y lo va ver el kirchnerismo en sus mejores años. A medida que crece la economía, la remisión de utilidades al exterior llega a niveles impresionantes: 8 mil, 9 mil millones de dólares de remisión de utilidades de las empresas extranjeras a sus casas matrices. En el 2008, momento de la crisis internacional, las empresas locales filiales, envían al exterior 22 mil millones de dólares. Están ayudando a las casas matrices desde la periferia”.

Lo primero que hay que hacer es sacarse de encima al FMI, porque el Fondo no es un organismo es una alianza social

Aronskind repasó el conflicto de restricción externa durante el gobierno de Kirchner y la definió como “una economía keynesiana, destinada a meter plata en la economía vía obra pública, subsidios a los sectores mas postergados”. En ese sentido resaltó: “hay un dato ineludible, que es que pegan un salto las exportables argentinas. Eso no depende de ningún gobierno argentino. Recordemos que en el 2008 casi vamos a la guerra civil con el campo porque estaba la tonelada de soja 600 dolares. Kirchner empieza a usar esos ingresos para reducir deuda. Un hecho soberano es cuando le paga 9500 millones de dólares a los Fondos. Argentina reduce la deuda y le va muy bien en materia exportadora, en parte, porque veníamos de una situación calamitosa, que el gobierno se ocupa de ir reparando”. También reconoció que “Cristina fue haciendo un aprendizaje sobre las necesidades de una transformación estructural en el tejido productivo. Capta la importancia del avance científico tecnológico, pero se va haciendo de a poco. Con el gobierno de Cristina, se eleva la ciencia y técnica a ministerio y empiezan los primeros trabajos de vincular. El tema es que a la empresas les importa un bledo la ciencia y la técnica. Ellos tienen la visión de que comprarla afuera es mas barata que fabricarla en la Argentina”.

Aronskind se refirió a la inflación y al consumo durante el gobierno kirchnerista y criticó las medidas de retrasar el tipo de cambio: “el dólar se mueve menos para que la inflación se mueva menos. Pero al mismo tiempo, se empieza a percibir que el dólar esta atrasado. Tiene un efecto inmediato, que es en el gasto de dólares en el exterior. La inflación se combate de muchas formas menos con el atraso cambiario. Un gobierno popular no tiene que tener atraso cambiario, porque le das una brecha a la derecha reaccionaria antipatria a dedicarse a serruchar el gobierno por ese lado y encima a ganarse los corazoncitos de la clase media, con esa especie de derecho adquirido a comprar dólares. El gobierno tuvo que meter ahí el famoso cepo cambiario. Hubo un error porque el gobierno no separó a los pequeños ahorristas argentinos de la patria fugadora sistemática, que fueron el verdadero ariete y que festejaron la salida del cepo como el logro económico de Cambiemos”.

“La puesta de la derecha argentina en 2014/2015 era producir una corrida de tal magnitud que el dólar saltara, el gobierno no lo pudiera sostener y detrás del dólar, los precios, descontento social, destrucción de la paz política. Ése era el sueño, terminar con una catástrofe con el gobierno nacional y popular y ahí viene nuevamente la tropa de neoliberales a salvar a la Argentina, como vinieron en el 89′. Después de la hiperinflación del 89′, la sociedad argentina le firma un cheque en blanco al neoliberalismo. Con tal de que no haya hiperinflación hagan cualquier cosa, vendan la patria. Estuvimos al borde de que la derecha local usara de nuevo el tema de la restricción externa para voltear al gobierno nacional. No alcanza con una intuición keynesiana. Hay que trabajar sobre las estructuras económicas de la Argentina. No puede ser el monocultivo sojero, es una estupidez, encima depende de Monsanto. Si alguien quiere un ejemplo del parasitismo de los terratenientes argentinos es que con toda la plata que tienen, y teniendo científicos y biotecnólogos, no desarrollen una semilla genéticamente clonada en sus propios laboratorios. No le pagás renta a Monstanto, no se les ocurre. Tienen la plata y los científicos. No les pidas ideas de independencia porque no la tienen ni la pueden tener. Hay que cambiar la estructura industrial argentina. Pero hay que poner plata, que al empresariado no se le ocurre. Es un empresariado con una mentalidad colonial, vencido, que vive de venderle al Estado y manda la plata afuera, y ése es el presidente Macri”.

Por último, Aronskind enfatizó que “faltó un diagnóstico claro de la dependencia. Se trabajó en la independencia tecnológica, el satélite es un logro muy importante, pero la banca extranjera no puede controlarte la economía. Retomar el control nacional de una serie de recursos estratégicos. Hay que ejercer el poder. No alcanza con ser keynesiano para sacar a la Argentina. Todavía no tenemos un proyecto con el litio. Necesitamos una empresa estatal de litio, ¿qué vas a esperar, al capital privado? tiene que ser una empresa pública. Sin chorros, sin amigos. Con tipos que sepan dirigir una empresa estatal. El sector privado está absolutamente incapacitado para liberar un proceso de desarrollo y de salida de la dependencia. Hay que asumir que el Estado tiene que hacer el desarrollo, con los patriotas que se pongan a cargo la tarea de sacar el país adelante”.-

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